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Octubre 12, 2008
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Concursos de Arte
20.11.07

Consideraciones finales al cierre de la XXIV Bienal Nacional de Artes Visuales

Bienal Nacional de Artes Visuales
Tríptico de grandes dimensiones de la autoría de Ricardo Piantini fue el único galardón que consiguió esta manifestación en la XXIV Bienal Nacional de Artes Visuales.

Como todo evento competitivo, la XXIV Bienal Nacional de Artes Visuales no ha estado exenta de elogios y críticas, lo cual tiene al menos de positivo que, aunque no todo el mundo opine de una manera favorable, al menos el tema de premios, rechazos y obras que pudieron llegar a ganar premio ha estado sobre el tapete reforzando la vigencia del evento.

De un total de 577 obras sometidas a concurso, fueron escogidas 114 por el Jurado de Selección, para rondar el 20%, porcentaje más o menos habitual en este tipo de competencias, lo cual hizo lucir con cierta holgura la museografía, distribuidas las obras en el sótano, primer y segundo nivel del Museo de Arte Moderno, aunque a veces lució dispersa y en algunos casos escasa de iluminación.

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Algo que pocos conocen fue que no hubo coincidencias entre los Jurados de Selección y Premiación. Las propuestas dejadas por el primero no coincidieron con las puntuaciones que otorgó el segundo para el otorgamiento de premios. Recordemos el gran componente subjetivo que prima en este sentido y si se hubiera buscado un tercer jurado lo más seguro es que tampoco aparecieran grandes similitudes en los laudos.

En esta ocasión se anunció la composición de los jurados de Selección y Premiación con anticipación, algo que desalentó a muchos artistas que nos expresaron su desinterés en participar y esperar una mejor ocasión. Lo delicado del asunto radica en que los nombres de los jurados se llevaron preparados a la mesa de trabajo del Comité Organizador, esta vez llamado Comité de Honor, listos y sin posibilidad de discusión, tal cual expresó el pintor Antonio Guadalupe, quien formó parte del mismo representando al Colegio Dominicano de Artistas Plásticos en el reciente encuentro titulado DATA-CODAP 2007, en el que durante tres días se pasó revista en un gran panel dedicado a la Bienal Nacional de Artes Visuales. La mayoría de los actores involucrados en este evento desfilaron por esta actividad, en la que se cuestionó desde la selección de los artistas, jurados, premios y algunos aspectos puntuales en los que intervinieron los distintos actores implicados en este gran evento de nuestro país, incluida la Lic. María Elena Ditrén, quien estoicamente soportó la avalancha de quejas y lamentos, destacando por su lado los aspectos positivos de la bienal.

Si algo se pudiese mejorar, es el tiempo de publicación de las bases, que tomando en cuenta el tipo de certamen, en esta ocasión se informó tarde, apareciendo en los diarios de circulación nacional el 27 de febrero de este mismo año, apenas seis meses antes de la inauguración del evento, algo que compromete el tiempo de un artista que desea realizar piezas de impacto y características propias de una bienal. Todo esto sin descontar la fecha límite de entrega, lo cual reduce significativamente este período. Una situación que debe enmendarse para futuras convocatorias para el bien de la clase artística, que merece el tiempo prudente para eventos de alto nivel, y que hoy día sólo se toma en cuenta este detalle en el Concurso E. León Jimenes.

Una medida saludable en esta particular ocasión fue el restablecimiento de premios sin distinción de manifestaciones y se evitó el considerable número de galardones desiertos en la anterior bienal. Ahora bien, esto no evitó que categorías como el grabado, cerámica y video, quedaran excluidas.

La obra galardonada de Miguel Ramírez “Copércino y las estrellas”
La obra galardonada de Miguel Ramírez “Copércino y las estrellas”

Algo sumamente preocupante es que desde hace un tiempo hemos notado que cada vez más un número de artistas está trabajando para bienales y concursos participando en muy pocas exposiciones colectivas, contados casos de individuales y por ende sin un cuerpo de trabajo que respalde la obra que someten a la competencia, por lo cual muchas veces se quedan esperando el galardón que no llega y que todos sueñan.

Pasando a las distintas manifestaciones en concurso, con la categoría de vídeo se demostró que es otra de las parientes pobres en el conjunto ya que la participación fue bastante reducida y sin mayores atractivos en las obras participantes. Con esta disciplina se hizo una especie de guiño al premiar una instalación de Raúl T. Morilla que incluye dos vídeos en un trabajo, denominada “Me, mi y conmigo”. Una pieza con gran limpieza técnica que el artista viene investigando desde hace bastante tiempo. La otra instalación que nos llamó la atención fue la de Miguel Angel Ramírez “Copérnico y las estrellas”, también galardonada, es uno de los trabajos más pulcros y de estupenda factura realizados por Miguel Ramírez. En cuanto a la escultura, encontramos muy atinado el galardón otorgado a Miguelina Rivera por su obra “A raíz de qué?”. Un trabajo de fuerte carga simbólica espléndidamente realizado en alambres.

De la categoría de performance no podemos comentar ya que el galardón conferido a José Pión fue presentado sólo un día a la consideración del público, y nos fue imposible asistir. Sugerimos que esta manifestación se registre en vídeo y se ponga en una pantalla de manera contínua para que el visitante pueda deleitarse durante los casi tres meses que duró el evento.

Ricardo Piantini se llevó el indiscutido premio en fotografía al presentar un dramático tríptico que aborda cruda pero honestamente la problemática de la violencia de género en la República Dominicana. El resto de las fotografías participantes pasaron sin pena ni gloria tal cual ha sucedido en los últimos tres certámenes importantes incluido la Bienal de Bonao, que acaba de inaugurarse donde la fotografía se quedó sin galardón. Esto nos parece la tercera llamada de atención de distintos jurados que han manifestado el interés de los artistas dominicanos por la técnica olvidando el fondo y el mensaje que debe propiciar en la mayoría de los casos este soporte artístico.

El Gran Premio otorgado al talentoso Juan Mayí, con una pieza impactante a la cual no se le puede restar mérito, nos da la sensación que fue, sobre todo, más un reconocimiento a su estupenda trayectoria artística que a la pieza en cuestión.

Patricia Castillo “Patutus” nos cautivó con la instalación “Cultivando la paciencia II” en la que se revisan situaciones propias de la identidad de la mujer dominicana. Significativo también la instalación (la categoría más premiada) de Elvín Díaz, una exploración visual que conjuga el vídeo con espacios y formas que le valieron su primer premio en una competencia nacional.

Con Giuseppe Riggio, de apenas 23 años, no sabemos si el jurado le hizo un bien o un mal al otorgarle su segundo premio consecutivo al haber conquistado dos galardones en menos de un año en los más importantes concursos artísticos de nuestro país.

Ángel Urrely con su “Enlatado de aguas territoriales (el colmado)”, un tríptico de gran formato le valió su primer reconocimiento nacional luego de casi tener viviendo una década en nuestro país. Un galardón que esperamos sirva de estímulo para colocar la obra de este talentoso artista en el lugar que se merece.

Esta bienal fue merecidamente dedicada a Soucy de Pellerano, una de nuestras más grandes artistas que habiendo pasado la barrera de los ochenta años, mantiene una vitalidad y una frescura propia de un artista emergente. Fue interesante reencontrarnos con su “Maquinotrom” (1979) luego de su periplo de veinte años en Santiago y una loable restauración. La participación de alumnos y jóvenes artistas en la exposición homenaje lució apresurada y nos dio la impresión que se buscaron piezas viejas para simplemente participar, algunas de escaso valor artístico, lo cual deslució la muestra titulada “En el jardín turbulento” lo cual confirma el delicado estado de la escultura en la República Dominicana.

Esperamos que el catálogo de esta XIV edición salga pronto a la luz pública con el debido cuidado de estilo que una publicación como ésta amerita, ya que en la pasada bienal ese fue el único fallo que vimos al magnífico registro que se editó de la misma.

Comentarios:

Comentario de: maritzapeguero [Miembro] Email
Muy acertado el analisis sobre la bienal en muchos aspectos...ahora bien lo que me resulta extraño es que en ningun momento el MAM se haya referido a la accion bandalica de un 'artista' que afectó la obra de otr@ durante nada mas y nada menos que la inaugurcion de la famosa Bienal. Acabo de leer en la prensa internacional que en Francia una mujer fue condenada a pagar mas de 3,600 dolares por haber estampado un beso en la obra del artista estadounidense Cy Twonbly durante una exposicion, ademas de obligarla a cumplir 100 horas de servicio comunitario....ahhh pero eso fue en Francia dirian algunos....ahhh pero la obra no era de Guillo Perez...digo yo.... hasta cuando se va a tratar el arte dependiendo del nombre y apellido que tengan en este pais??? pregunta una simple mortal...maritzapeguero@hotmail.com
Permalink 21.11.07 @ 07:34
Comentario de: Maritza Peguero [Visitante] Email
FE DE ERRATA> Estoy avergonzada de comprobar lo que el "chateo" hace a la ortografia. Escribí VANDALISMO CON B...Perdón. maritzapeguero@hotmail.com
Permalink 21.11.07 @ 08:33

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