Mirada Al Arte
Enero 05, 2009
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20.11.07

Publicaciones artísticas y culturales

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Publicaciones artisticas y culturales

Una Editora Nacional , con imprenta propia, con técnicos formados y con los recursos de las soluciones graficas y editoriales más avanzadas, garantizaría la expresión de los contenidos analíticos y críticos de la producción artística dominicana de hoy , de ayer y de mañana. porque necesitamos que la imagen y la palabra lleguen en lo más profundo del territorio nacional.

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En República Dominicana, los periódicos se multiplican y se reproducen, mueren y vuelven a veces a vivir… desaparecen y reaparecen, porque la sociedad dominicana conserva un gusto por la comunicación.

Sin embargo, las revistas especializadas pasan por tantas dificultades para poder mantenerse y durar, enfrentando problemas económicos y técnicos tan serios, que se convierten en auténticos obstáculos a mediano y largo plazo para poder seguir adelante.

Los intelectuales, escritores, las personalidades del arte y de la cultura, siempre han luchado, creando documentos, revistas, boletines, que sirvan al pensamiento dominicano, a la creación y a la cultura muchos ejemplos son la prueba viva de esta realidad.

El sector de la arquitectura, a través de la publicación Arquitextos, representa un esfuerzo titánico para su sector. Las revistas literarias y culturales: Caudal, Sinxquemas y País Cultural, son referencias asentadas para la literatura como para las artes plásticas y visuales lo son las revistas CARIFORO y ARTES. Son tantos los intentos de calidad que es difícil evocarlos todos.

La necesidad más imperante está en las artes plásticas y visuales. La sociedad artística dominicana se caracteriza por una gran variedad de expresiones, una gran cantidad de artistas plásticos y visuales que, después de la triste desaparición de los suplementos culturales de la prensa nacional, salvo la honrosa excepción del suplemento sabatino “Areí to” del periódico Hoy, ya no tienen un medio de comunicación que los mantenga en relación con el público y la ciudadanía.

Las revistas de arte significan un puente cultural, con los ciudadanos. Son creadoras de públicos, motivadoras de sensibilidad, generadoras de talentos.

Para un país con tantos artistas, galerías, centros de arte y talleres, sociedades literarias y culturales, eventos artísticos y culturales, hay espacio para varias revistas y periódicos de arte y cultura.

Los directores de medios y de publicaciones están enfrentados paso a paso en buscar el dinero después de cada número para editar el próximo, así es muy difícil de mantener una línea editorial curada y razonada. Esta lucha permanente en la búsqueda de recursos desplaza totalmente la función de una dirección y en muchos casos la calidad.

Todos los medios, periódicos, suplementos o revistas de arte y de cultura, de comunicación artística, necesitan un cuerpo de profesionales cuya función tiene un precio. Esto empieza por un núcleo editorial de personas que piensen y se mantengan muy al día sobre el arte, que tengan experiencias compartidas, que asistan a ferias y eventos afines, y que sepan llevar una línea editorial donde se respete la pluralidad y la diversidad.

En el aspecto editorial, deben imperar las opciones visuales críticas. Pero la pregunta de siempre será cómo encontrar el capital para producir una revista de arte que de acuerdo a las ambiciones y cantidad de paginación, puede representar un costo de $350.000 y mucho más… dependiendo de la cantidad de tirada y de su calidad.

La publicidad, puede ayudar mucho, pero en un país pequeño, con tantos artistas y galerías la capacidad de asumir tal proyecto exclusivamente por el sector empresarial y privado, se agota muy rápido, y asfixia proyectos de gran valor que se van quedando por los senderos del olvido. Hasta ahora, no existen aparentemente planes del sector público u oficial que coadyuven en este sentido. A propósito justamente de que un colega comunicador Rafael Núñez Grassals, recientemente, escribió motivando al Ministerio de Cultura de la República Dominicana, a propósito del declarado “Año del Libro” a emular a la presidente de Chile, Michelle Bachelet y su proyecto “El maletín literario”, consistente en distribuir libros a 400.000 familias pobres para fomentar la lectura y la cultura.

En Europa, han aparecido en los años 60-70, proyectos editoriales con cooperativas de lectores que a la vez se convierten en accionistas. Se han experimentado suscripciones abiertas y prepagadas por un año. Esto solo es posible en países de muchos lectores y para tiradas de más de 25.000 ejemplares.

En el caso de la República Dominicana, seguimos soñando con una editora nacional, equipada con máquinas de alta tecnología que se ponga al servicio de todas las publicaciones que sirvan a la comunidad y que manifiesten su utilidad pública. Tal proyecto, se puede convertir en un ahorro significativo para el Estado, pues, bastaría con crear una dirección que ponga en marcha, diseñe y aplique un reglamento de reglas y responsabilidades que apoyen el desenvolvimiento y la autonomía de las revistas especializadas en artes y cultura; y que estas puedan recibir una colaboración anual regulada por una disposición, procedimiento o una ley, igual para todos/as, y que a la vez, la editora nacional apoye técnicamente la publicación reconocida por un consejo de justa utilidad y necesidad para la ciudadanía.

Saludamos el gran esfuerzo por parte de las autoridades de Cultura en la creación y puesta en marcha de la revista País cultural que llena una gran expectativa en la convergencia de la reflexión y de la creación nacional , este es un instrumento necesario de orientación y creación de públicos y para el consumo cultural.

Las revistas especializadas de arte, y aquí debemos honrar y dar nuestro apoyo y confianza al medio en que justamente estamos escribiendo “Mirada al Arte”, necesitan herramientas técnicas de punta. Los conceptos intelectuales al día y sobre todo un entendimiento solidario y cómplice entre el sector estatal y el sector privado.

Los museos nacionales necesitan de esta colaboración del Estado para sacar a la luz sus colecciones, su patrimonio, con una orientación apuntada hacia las escuelas públicas nacionales. En este aspecto, se siente la necesidad de crear una línea editorial nacional, con publicaciones que sirvan las colecciones razonadas del Museo del Hombre Dominicano, del Museo de Arte Moderno y de todos los Museos de Historia y Ciencias.

La editora nacional, puede ser una solución, pero no es la única, mientras tanto tenemos que reconocer la cantidad de esfuerzos que muchos hacen desde hace más de 20 años por mantener, sustentar y apoyar a los intelectuales dominicanos, a sus escritores y escritoras, a sus creadores plásticos y visuales. No mencionaremos, por respeto y pudor, un esfuerzo más que otro, tampoco nombres, pues todo letrado que vive en República Dominicana tiene conocimiento del trabajo hecho por muchos y muchas personas para lograr una publicación especializada en el arte y la cultura.

Queda claro que se necesita un foro abierto de todos y todas los interesados para reflexionar sobre las perspectivas frente al porvenir y para ver como se podría crecer en el mantenimiento y apoyo de tantas necesidades editoriales y culturales.

Si la propuesta de relanzar la editora nacional, (ya que desde hace unos 5 años se abrió la misma), con objetivos como los descritos parece imposible a corto plazo, el país está dotado de profesionales con imprentas y editoras de alta tecnología que pueden hacer un “joint venture” o un acuerdo que permita con urgencia, establecer un capítulo especial de publicaciones y ediciones y que se ofrezcan subvención anual a las revistas que están trabajando y que a pesar de todos los apremios e inconvenientes no han dejado de circular, contribuyendo al desarrollo de la imagen y del pensamiento dominicano. Las revistas son caras en su producción y para muchos en su compra, pero cumplen con un gran papel de información, de divulgación, educación y enlace imprescindible para el desarrollo de una sociedad contemporánea.

En esta etapa difícil, el estado y el sector empresarial tienen las puertas abiertas para buscar la forma de apoyar materialmente a las publicaciones nacionales de arte y cultura, tomando en cuenta el plazo de tiempo que llevan saliendo, y el número de ejemplares públicados, gracias al esfuerzo de sus directores y el nivel de oferta educativa y cultural que representan.

Contribuir a enriquecer las referencias artísticas y culturales frente a los desafíos del nuevo milenio.

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