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Sin lugar a dudas que este acontecimiento, de iniciativa privada, junto al Concurso Eduardo León Jimenes en Santiago de los Caballeros, han logrado descentralizar la actividad cultural; que prácticamente era exclusiva de la ciudad de Santo Domingo. El evento desde sus inicios ha despertado un gran entusiasmo en artistas que ya no participaban en concursos de esta naturaleza; y en los que se sienten discriminados por los jurados de selección de otros certámenes que se celebran en el país.
Cándido Bidó es uno de los artistas dominicanos que ha realizado exposiciones individuales prácticamente en todos los continentes; pero este aporte a la cultura de su pueblo, Bonao, le coloca en un sitial privilegiado no solo entre sus compueblanos, sino en todo el ámbito de la cultura nacional, y hace de la humildad unas de sus virtudes más llamativas. Cada día, como la hormiga, sin hacer ruido trabaja incansablemente con un solo propósito que es hacer de su sueño de infancia una realidad insoslayable: ver a su ciudad natal convertida en un referente cultural dominicano, tarea esta, que además la ha convertido en la razón de su existencia. Para lograr estos objetivos le acompaña su fiel colaborador, el también artista y discípulo Julio Valentín, quien además es el director ejecutivo de la fundación y del Museo Candido Bidó. Con ellos hemos conversado larga y tranquilamente sobre su quehacer, planes futuros, la Bienal y su deseo de que Bonao se incorpore definitivamente al mapa mundial de las artes visuales y la cultura.

EL ORIGEN DEL SUEÑO DE BIDÓ
En nuestra conversación nos damos cuenta de que es una idea, y pieza, de un sueño de la infancia del maestro. Bidó tuvo que emigrar a Santo Domingo siendo casi un adolescente, ya que su pueblo no contaba con una infraestructura académica que le pudiera formar en el arte.
El Maestro agradece la colaboración de la Hermana Sor Julia, quien le apadrinó en el Hogar Escuela de Novicias Serafín de Asís, pues a esa edad las limitaciones económicas de su familia le impedían costear sus estudios. El Maestro Bidó comenta con satisfacción el haber sido acogido como muchacho de mandado, al que le daban una mesada de 10 centavos a la semana, los cuales utilizaba para la compra de lápices y carboncillos para dibujar. Recuerda la tarde en que le pidió a Sor Julia, que visitara su habitación, la que había pintado en todas sus paredes, y esta, sorprendida por todos sus trabajos, inició los pasos que le permitieron estudiar en La Escuela Nacional de Bellas Artes. Desde ese entonces, no hubo día en que no añorara volver a su ciudad natal para darle a su pueblo lo que él no tuvo. Y no fue hasta el año 1987, muchos años después, ya realizado en el campo de la plástica y reconocido por sus contemporáneos es que puede volver a su ciudad natal para cumplir con ese sueño de la infancia.

El sueño de Bidó era construir este complejo, y lo construyó. Se agenció el apoyo de empresas privadas, médicos, y para terminarlo pidió hasta al presidente Mejía, en busca de su propósito.
¿Por qué una Bienal en Bonao?
Una vez construido el museo, surgió la dinámica de que había que crear un gran evento de impacto nacional, que pudiera movilizar artistas y personas de toda la geografía nacional para que llegasen a Bonao, y que sea el nuevo referente cultural del país. Fue una idea magnífica… ¿pero quién los ayudaría en lo económico en un proyecto de esta naturaleza? Fue entonces cuando deciden acercarse nuevamente a la Falconbridge Dominicana, y sin dejarle terminar de explicar la idea les dieron luz verde. El Museo Bidó ha creado un nuevo escenario donde jóvenes artistas y maestros consagrados tienen espacio para participar, contrario a las otras bienales en las que cada día se les hace más difícil.
Estar justamente en el centro del trayecto de la Capital a Santiago, lo consideran un atractivo, ya que todo no tiene que hacerse en esos dos lugares, y sus creadores la consideran como una bienal que le viene como anillo al dedo a los artistas porque completa el circuito cultural de la República Dominicana.

Los premios
La bienal contempla seis (6) premios igualitarios de RD$ 100.000 cada uno, un gran premio de RD$ 150.000 más cuatro (4) menciones honoríficas de RD$ 25.000 cada una.
Las obras premiadas con el gran premio y los seis igualitarios de inmediato pasan a formar parte de la colección permanente del museo, y las menciones, aún cuando reciben premios en metálico quedan en manos de los respectivos artistas que las logren.
Quienes pueden participar
Es una de las bienales más flexibles, ya que le permite a jóvenes artistas, -noveles y profesionales-, sin que sea necesario el haber realizado una muestra individual, pero que cuenten con el respaldo de un crítico, o una galería como referentes, o alguna publicación en un medio de circulación nacional, exposiciones colectivas de trascendencia curadas por profesionales. Con esa información cualquier artista con más de dos años de residencia en el país puede someterse al Comité evaluador de la bienal.
Participantes y exclusiones
Haciendo referencia a que participaron 168 artistas de unos 300 que se sometieron a la primera edición; es decir que aprobaron más o menos un 50%, pero que también estamos hablando que se admitieron más de 300 obras. De ahí viene la frase de más participativa.
Por supuesto que hay exclusiones, como en todas las bienales, existe un jurado de Selección y un jurado de Premiación. El jurado de Selección es el responsable de evaluar y de admitir todo lo que el Comité de honor presenta ante ellos y es él, el soberano quien decide si es admitido o no al evento. La obra se evalúa en su correcta y justa dimensión y no se excluye por cuestiones de corrientes o tendencias de modas.
Catálogo
Un catálogo documental a todo color se hace y se entrega al momento la inauguración, donde figuran todas las obras seleccionadas, y el perfil de los jurados.
También está contemplado que el Gran Premio de la Bienal pasada, sea el artista invitado de honor, y fuera de concurso para la presente edición. Juan Bravo, ganador de la I Bienal de Bonao, premio Paleta de Níquel, será el artista invitado a participar en la galería dentro de la plaza pero fuera del museo, en una exposición realizada dentro del entorno de la bienal, que contará con otros eventos que serán anunciados próximamente.

La actividad cultural en Bonao
Cuando se escriba la historia cultural de Bonao habrá que hablar del “antes y después de la plaza de la Cultura”, porque realmente ya se ha creado una conciencia, una educación, que antes no existía. ¡Quién podría imaginarse hablar de traer la orquesta Sinfónica Nacional o el Coro Nacional quince o veinte años atrás!; posiblemente, en ese entonces, asistieran los organizadores y los actores; hoy tienen que salir a buscar sillas extras después de haber alquilado quinientas, para la gran cantidad de asistentes. Hay una respuesta de ese público a las actividades que se hacen, y la ciudad cree en lo que se hace culturalmente hablando. La apertura del museo le ha dado mayor dinamismo a la actividad cultural, la gente está a la espera de lo que trae el museo cada mes, se hacen visitas programadas a la televisión local y la radio y se le llevan las actividades hasta sus hogares.
Los patrocinadores
Falcondo, en las personas Ernest Marx, Juan Alfredo de la Cruz y Luis Rosado; la Fundación Falconbridge Dominicana representada por la Sra. Arelis Rodríguez han patrocinado con esfuerzo el comienzo de esto. Este año se suma la Cámara de Diputados de la República Dominicana, en la persona de su presidente Julio César Valentín, quien además es un conocedor, un amante de las artes y un abanderado de los artistas.
Al cierre de la edición no existe ninguna confirmación de patrocinio alguno de la Secretaría de Cultura y tampoco lo hubo en la edición anterior, sólo se contó con la presencia del Secretario al momento de la inauguración.
POR JUAN JOSé MESA | Fotos: Ricardo Rojas
El autor es galerista y Director de esta publicación.