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Conversando con Marie-Catherine Sahut, Conservadora en Jefe del Departamento de Pinturas en el Louvre.

El 2 de enero del 2007 es para nosotros una fecha inolvidable. Recibimos en París una llamada de Marie-Catherine Sahut, conservadora en jefe del Departamento de las Pinturas en el Louvre, diciendo que el principio de una exposición en las rejas del Parque Independencia, en Santo Domingo, había sido acogido favorablemente, y que debíamos entregar un anteproyecto de propuesta concreto. Así se hizo el mismo día… Luego todo se desarrolló muy pronto y con mucha complejidad, multiplicándose las entrevistas en enero y luego en marzo, con ejecutivos de diferentes departamentos del primer museo del mundo.
En esta primicia mundial, aceptando reproducir 122 cuadros célebres en base a imágenes numéricas, el Louvre y su Departamento de las pinturas, en la persona de Marie-Catherine, realizaron una labor extraordinaria de selección de obras, de planificación, de estudios, de acuerdos jurídicos, y comprobamos la perfección de esa inmensa empresa patrimonial, su generosidad y sus exigencias.
La Embajada de Francia en Santo Domingo y la Secretaría de Estado de Cultura se involucraron en el proyecto. La fase de la realización estaba empezando, y se fijó la fecha de la inauguración para el 18 de septiembre, finalizando el 15 de noviembre.
Una correspondencia diaria se entabló con el Louvre, para una óptima coordinación, interviniendo sus especialistas en la fotografía, los textos, la colocación de los paneles. El arquitecto Fernando Ottenwalder estaba ya planificando la escenografía en el parque, Miguel Peralta iba asumiendo la delicada impresión de las imágenes, Cariforo y otros traductores pasaban los textos al español. Hicham Boughdadi ya iba concibiendo el catálogo. Información, difusión y asuntos técnicos recibían la colaboración de la Secretaría de Cultura y de la Embajada de Francia. Una red de mecenas y patrocinadores se puso en marcha. Comunicaciones y prensa dominicana ya daban su apoyo.
A finales de julio, Marie-Catherine Sahut -que ya había conocido nuestro país con motivo de la exposición de Theodore Chasseriau- vino a Santo Domingo para observar y validar el proceso de la impresión, la museografía, la promoción y otros elementos de los preparativos. Esta gran experta y profesional conquistó a todos por su competencia y su gentileza. Aprovechamos la oportunidad para entrevistarle acerca del Museo de Louvre.
El Museo del Louvre está considerado como el primer museo del mundo, ¿por qué?
Si no fue el primer museo que abrió sus puertas, es uno de los primeros en 1792. También está la importancia del palacio mismo, que fue el palacio de los reyes de Francia. Tiene ocho siglos de historia, y es una suerte de resumen de arquitectura, puesto que tenemos todavía las fundaciones del castillo feudal, y que la Gran Galería, una muy bella realización arquitectónica, data del principio del siglo XVII. También tenemos la columnata del Louvre, una referencia para la historia de la arquitectura clásica, y llegamos hasta ese hermosísimo monumento de la arquitectura contemporánea, obra del arquitecto parisino-americano I. M. Pei.

La otra cosa es por supuesto la riqueza de las colecciones. El museo cuenta con ocho departamentos, que cubren casi el conjunto de la creación artística mundial, excepto los que otrora formaban parte del Louvre y han tomado su propio rumbo. Se trata del Museo Guimet, que representa a Asia, del Museo de Orsay, al cual el Louvre le legó la parte de la segunda mitad del siglo XIX, y el Centro Pompidou, para el arte moderno y contemporáneo.
Recientemente, el Louvre se abrió a las artes primeras, por decisión de Jacques Chirac, pues cubrimos el arte universal desde los orígenes, con las obras arqueológicas del medio oriente, hasta mediados del siglo XIX, con un departamento muy importante de arte greco-romano, otro de Egipto, siendo todo el resultado de excavaciones llevadas a cabo por Francia en el siglo XIX.
Luego, por supuesto, tenemos como núcleo la colección de los reyes de Francia, con reyes mecenas, el primero en fecha y en importancia siendo Francisco I, que, deslumbrado por el renacimiento italiano, ha adquirido obras mayores de Leonardo da Vinci, de Rafael, de Ticiano. Luego las colecciones han seguido formándose, mucho gracias a donaciones realizadas en el siglo XIX, también por encargos del Estado. Hemos heredado también las obras que han sido embargadas en el momento de la Revolución Francesa en las colecciones. Y continuamos adquiriendo…
¿Cuál es la política actual de adquisición?
Es completar las colecciones en un sentido todavía más universal, colmando lo que yo llamaría los huecos. Hay un interés muy particular por el arte del Islam, y nuestro director, Henri Loirette, presidente-director del Louvre, desea ampliar las colecciones a América del Sur, que actualmente es prácticamente inexistente.
O sea América Latina… México… el Caribe…Absolutamente (carcajada), América latina… y América del Norte también.

Aunque pueda dar lugar a una controversia, el Museo del Louvre se abrió recientemente al arte contemporáneo. Pero ¿no es realmente contradictorio, ya que hasta el siglo XIX incluido, el Louvre era un museo de arte contemporáneo?…No hay controversia alguna, tampoco es nuevo, el Museo del Louvre no ha dejado de interesarse por el arte contemporáneo. Ha habido, bajo el Ministerio de Cultura de Malraux, el encargo de un plafond de Braque, y muchas otras cosas. Para el Gran Louvre, en 1993, hubo pedidos a artistas contemporáneos para el ala Richelieu, hay una escultura de César y otros elementos de decoración.
La verdad es que corresponde a la voluntad de nuestro presidente-director general, de dar una amplitud considerable al arte contemporáneo. Pues hay -muy regularmente- exposiciones de arte contemporáneo dentro de las salas, en particular esa serie que se llama “Contrapuntos”, iniciada por Marie-Laure Bernadac, que es el conservador encargado del arte contemporáneo en el Louvre, que está ahí para ponerlo en relación, en acuerdo, en vínculo, en confrontación, todo lo que uno quiera, con las obras antiguas,... Y esto continúa.
Se puede comprobar que existe un vínculo entre las diferentes escuelas, entre las diferentes épocas. Para el arte contemporáneo; ¿se escoge un arte contemporáneo de ruptura, o uno que expresa sin embargo cierta continuidad?
De ruptura. O más bien son algunos artistas que consideran que hay ruptura, para otros no la hay. Lo que se debe hacer, es traer a los mejores, y que ellos propongan cosas en acuerdo… o en ruptura con el Louvre. Poco importa. Lo que cuenta es presentar arte contemporáneo en su máxima contemporaneidad… es ofrecer a los artistas la oportunidad de reaccionar como ellos lo desean, y que lo asuman. Pero uno no escoge obras porque se sitúan en la continuidad.
¿Se llega a escoger obras que se apropian de las obras antiguas?Si, absolutamente. Es lo que sucede en esta última exposición de Contrepoints, Hay un escultor contemporáneo que ha rodeado obras del Louvre con su propia escultura. No hay límite a lo que se puede hacer, lo importante es que eso sea interesante para los artistas y el público. Algo enriquecedor para el público, que se muestra muy motivado. Y eso crea un recorrido que permite ver las obras del Louvre, de otra manera. Por no ser definitivo, esos aportes temporales dan una luz particular y renuevan esa presencia del arte contemporáneo.
Hablando de continuidad, históricamente ha habido monarquías, la Revolución, la República, el Imperio, otra monarquía, las républicas nuevamente, etc., pero a pesar de esos cambios, ha seguido la política del Louvre, la constitución de las colecciones. ¿Es que no hubo siempre la preocupación por un patrimonio?
Yo iba a decir que fue eso solamente. Anteriormente, era la colección real, que tenía su propia función de representación y de mecenazgo también, hacia los artistas franceses sobre todo. Desde el origen, se puede decir que los reyes han hecho trabajar a los artistas, sea por obras de decoración, sea por encargos, manufacturas, cartones de tapicería… para crear una verdadera escuela francesa, para que vivan los artistas, imitando a Italia, que fue la gran referencia hasta el siglo XVIII.
Luego, hubo bajo la presión de la opinión pública y de los filósofos, a mediados del siglo XVIII, por mostrar las colecciones al público. Data pues de esa época; las colecciones reales estaban en reservas. Se quiso que las obras maestras de Ticiano, Veronese, fuesen enseñadas al público.

Hubo una primera exposición pública de obras maestras en el Palacio del Luxemburgo en 1755. Y, a esa época, se empieza a programar la apertura de un museo en la Gran Galería del Louvre. Se trabaja durante 40 años en su acondicionamiento, para servir de lugar de exposición de los cuadros de las colecciones reales. El problema fue que hubo muchas discusiones arquitectónicas, cómo se iba a acondicionar, a iluminar, a segmentar, para que esté adaptado a la presentación de obras de arte. Y cuando los arquitectos habían convencido de sus proyectos, ya no había dinero para hacerlos… El proceso se arrastraba.
Llegó la Revolución, y aplicó muy pronto el proyecto que estaba en las mentes. Se colocaron las obras tales como estaban, sin tener el tiempo de hacer los trabajos. El Museo abrió (y cerró muy pronto), para realizar los trabajos que volverían la Gran Galería más adaptada a la presentación de obras de arte. El primer museo de Francia abrió en 1792, pero preparado por la Monarquía…
¿Por el antiguo régimen?…Sí. Y todo en un mismo espíritu, con la pedagogía que ya existía en los coleccionistas privados. Las colecciones privadas estaban relativamente abiertas, y por cierto se encontraban descritas en las guías de París. Se podía fácilmente obtener la visita de esas colecciones. Y ya en las mentalidades, existía el propósito de servir a la educación, en primer lugar la de los artistas, pero también la educación del público. Había esta voluntad, verdaderamente asociada al espíritu de los filósofos del siglo XVIII. Y después es la continuidad. Uno puede considerar que se estableció la continuidad, con tiempos fuertes, como la apertura del Museum en 1792, la del Museo Napoleón, que le dio una amplitud extraordinaria, y otros grandes eventos…

Hasta ahora…Hasta hoy, absolutamente.
No es solamente porque usted es Conservador en el Departamento de las Pinturas, sino que, para el gran público, aun para “el aura” del Louvre se tiene la impresión de que la pintura es la categoría principal, aunque hay diferentes departamentos y colecciones. Pero se piensa siempre en la pintura.
Se piensa siempre en la pintura, se piensa también en el Departamento egipcio que tiene un éxito muy grande de público, y con las escuelas y lo niños. Luego, hay también las grandes esculturas muy célebres, como la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo. No se piensa sólo en las pinturas, pero es verdad que ellas tienen el favor del público. Son imágenes que uno se puede apropiar fácilmente… la pintura cuenta muchas cosas, más que la escultura, que es la representación de la belleza, de la fuerza, a menudo del cuerpo humano. No únicamente, pero es su expresión principal, mientras la pintura puede contar todas las historias del mundo, hasta la abstracción... Están el color, las formas… La pintura tiene el favor del público, pero el Louvre está haciendo grandes esfuerzos para dar a conocer más otros departamentos.
(continuará)
Por Marianne de Tolentino.
Fotos: fuente externa