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Mirada internacional
15.07.07

CANNES: Un festival de excepción

CANNES: Un festival de excepción

Desde su nacimiento la escalera de honor alfombrada de rojo del Festival de Cannes ha significado y continúa significando la pasarela de los más grandes directores cinematográficos del mundo y de los actores y actrices más prominentes. Subir a la alfombra roja de Cannes es un rito, un espectáculo que atrae los aplausos del mundo.

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Gina Lollobrigida “la Lollo”, Sophia Loren, Silvana Mangano, Brigitte Bardot, Catherine Deneuve, han sido las divas y estrellas de los años 60, así como Alain Delon, Víctor Mature, Marcelo Mastroianni, Gerard Depardieu, y en los últimos años Victoria Abril, Antonio Banderas, Penélope Cruz, Pedro Almodóvar, en una palabra, desde el primer festival realizado en 1946, Cannes es, sobre todo, la garantía de una selección y de un cine de excepción que se fundamenta en el atrevimiento de los productores y de los directores, pero también, en el talento de la interpretación y en la valentía de defender el cine de arte y ensayo, el cine de los países con escasos recursos y grandes talentos, el cine de autor, en una palabra: el arte del cine.

Cannes, después de haber sido un sueño obstinado entre los años 1938-1951, amenazado en su existencia por la segunda guerra mundial, reaparece el 20 de septiembre de 1946, como un milagro cultural internacional.

Imagínense haber podido reunir a 21 países que presentaron 68 cortometrajes y 40 largometrajes, a pocos meses de terminarse la segunda guerra mundial. Ese año, ganó “La batalla del tren”, película simbólica de Rene Clèment; eran tiempos donde se premiaba el heroísmo.

CANNES: Un festival de excepción

Es a partir de la década del 50, que se lanzan los grandes fuegos de artificios del festival, los periodistas de la época dicen que el encanto de Cannes nació en 1954, a través del éxito que trajo la llegada a Cannes del comando italiano compuesto por Rossana Podestá, Sophia Loren y Gina Lollodbrigida. “La Lollo” hace un escándalo público posando para una foto al lado de Robert Mitchum y exhibiendo con gracia de satisfacción su prominente busto. Ese mismo año, la Loren desfila en una limosina acompañada por Alain Delon, poniendo así la nota de la belleza de los artistas europeos.

En el Festival de Cannes nace el gran film europeo cuando Lana Turner y Orson Welles, ganaron el gran premio en el 52, con la película “Otelo”. Vittorio de Sica, impone al cine italiano, con sus películas “Milagro en Milano” y “El techo”. La producción cinematográfica europea se impone con sus valores propios. El cine busca la innovación y se compromete con nuevos talentos, arriesgándose frente al mercado, premiando películas de exclusivo valor artístico como en 1960 L´aventura de Michelangelo Antonioni, que recibió su palma de oro bajo aplausos y silbidos.
Después de los ´60, el cine europeo se siente apoyado por esta manifestación de grandes directores y artistas, y ya sabe que existe y que se puede defender y ser un gran valor artístico, indiscutible, frente al cine industrial norteamericano, pero tuvo que aparecer un mediador, un diplomático, una personalidad de sutiles negociaciones y fue Robert Favre Le Bret, ex secretario general de la Ópera de París, responsable de las giras del ballet de la ópera en el extranjero, conocido en todas las embajadas, los cuerpos diplomáticos, la aristocracia, las grandes fortunas, el mundo político y las bellas artes. Fue entonces, el director y presidente del Festival de Cannes que se entregó para hacer de este festival una institución con recursos medios y respetabilidad atrayendo inversionistas de prestigio y convenciendo a los creadores en participar; en una palabra, Robert Favre Le Bret fue el hombre de la situación que permitió que Cannes se convirtiera a partir de los ´50, en la cita más deseada, envidiada e importante del cine internacional.

CANNES: Un festival de excepción

Con los recursos y la institucionalidad confirmada, Cannes abre su camino de la libertad, que trajo a presidentes fuera de serie, pero también, a grandes nombres de la creación dramática, como Tennesse Williams, Francois Sagan, Giorgio Strehler, William Styron, cuatro presidentes intelectuales, actores y directores de teatro que confirmaron que Cannes es un festival del cine de creación y del cine de pensamiento y de compromiso.

Durante los años 60-70, el mundo cambia e interroga la sociedad de consumo, la doble moral, la hipocresía y la mentira frente a las evoluciones necesarias. “La dolce vita” del director italiano Federico Fellini arrancará la Palma de Oro, cuando dos meses antes de su presentación en Cannes, solo faltó un voto para imponerle la ley de censura… En el 61, “Viridiana” del español Luis Buñuel gana con brillo y honores en el 66, así como “Un hombre y una mujer” del francés Claude Lelouch, cuyo tema musical e historia tanto tarareamos los adolescentes y adultos de la época. Estamos hablando de películas que escandalizaron la moral judeocristiana del momento, haciendo de Cannes un espacio de libertad y de creación.

CANNES: Un festival de excepción

En la década del ´70, el Festival favorece en sus premios el atrevimiento moral pero también conceptual y técnico. Recordemos grandes obras como M.A.S.H. de Robert Altman, Taxi Driver de Scorcese, que se llevaron la Palma de Oro, Cría Cuervos de Saura, gran Premio especial del jurado. Podemos seguir refiriéndonos a tantas obras mayores, que en pocas exposiciones llegamos a la conclusión que a través de los grandes premios de Cannes, tenemos el mejor cine del mundo hasta poder decir, incluyendo el mejor cine americano, cuando se trata de The Conversation, y Apocalyse Now de Francis F. Coppola, por citar dos de las más importantes.

El Festival de Cannes se mantiene a través de varias décadas, posicionándose como espacio único y exclusivo, abriendo pantalla a los mayores cineastas de Japón, de Asia, de los países olvidados como Turquía, Armenia, la ex Yugoslavia, África, y también la India. Todo el cine de calidad, sin que importe si tiene grandes medios, grandes inversiones, grandes entradas en butacas, porque Cannes lo que sigue buscando son ideas, asombros, y sobre todo, sensibilidad y emoción artística en el plano, en la imagen, en el guión. Este abanico de pluralidad y de diferencia, lo identificamos con ejemplos como las Palmas de Oro Yol del cineasta turco Yilmaz Guney, Narayama del japonés Imamura , por ejemplo.

Es en definitiva, un festival que lleva la batalla por muchos cineastas que han encontrado en Cannes la oportunidad excepcional de ser conocidos en el mundo, y ganarse la notoriedad suficiente para seguir produciendo por encima de la censura política y económica. Desde Buñuel y Berlanga, que defendieron sus obras en Cannes por encima de la censura franquista, otros como el ruso Tarkovski pudieron revelar sus obras.

Estamos frente a un festival que tiene cada día más clara su vocación y sus exigencias. No olvidemos que se crea y desarrolla en Francia, un país en el que el cine es objeto de un auténtico debate nacional desde los años sesenta. Es un cine que exige arte y concepto de creación, elementos fundamentales cuando de… excepción francaise… se trata.

Por Delia Blanco | Fotos: Cortesía Delia Blanco-Fuente Externa

La autora es doctora en Letras, antropóloga,
crítica de arte y miembra de la AICA.

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