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La caricatura, que muchas veces se confunde con el pasquín o el libelo, tiene su fuerza en que caracteriza y da forma a un sentir colectivo, pero caracterizar y dar forma a ese sentir se le niega a quien en el fondo no sea un verdadero artista. Harold es hijo de un gran escultor, Joaquín Priego, autor de obras que ya forman parte de la cotidinanidad dominicana, y nieto del gran pintor Enrique García Godoy quien se destacó en la plástica dominicana por sus desnudos y sus retratos de pequeño formato. Con Harold Priego hemos conversado en su casa-taller sobre caricaturas, caricaturistas, arte y artistas y, sobre sus trabajos en pintura. Ver su trabajo pictórico y su entusiasmo hablando de la pintura no dejaninguna duda de que Harold es un gran artista.
FC: Nos gustaría hablar de tu trabajo, no centrados en las caricaturas si no enfocados en tus otras producciones artísticas. Claro, tendremos que hablar un poco de caricaturas tanto de las tuyas como de la caricatura en general, de las gentes que las han trabajado. Y además se te asocia mucho con las artes graficas y las publicitarias, ¿cuál es tu formación académica y artística?
HP: Desde que yo abrí los ojos... fui viendo cuadros, pinturas, esculturas, talleres y barro, pues nací en una familia que básicamente es artista. Me crié en el taller de mi papá, viéndolo trabajar. Cuando vienes de una genealogía artística y terminas el colegio se te presenta el dilema, tienes que decidir qué vas a hacer a partir de ahí, si seguir en el arte o desentenderte de eso.

FC: Tu papá era un gran escultor.
HP: Sí, mi papá era escultor y pintor. Era un escultor de estatuaria, o sea de monumentos, esculturas y esas cosas.
FC: ¿El diseño del Caonabo de Oro es de él?
HP: Sí, el Caonabo de Oro es de él. Siguiendo con lo anterior, entonces ¿qué hago yo cuando salgo del colegio? Pues irme a lo que está más cerca del arte. Me metí en Arquitectura, que es la forma más fácil para seguir trabajando con los lápices, pinceles, y el diseño; pero me daba cuenta que como diseño funcionaba muy bien, pero como arquitecto no tanto. Con los cálculos, estructuras y cosas de esas... más nunca en la vida.
FC: Pero yo he visto artículos tuyos en Archivos antillanos de arquitectura, la revista de Cuquito Moré.
HP: Sí, pero sólo por que fuimos compañeros de promoción y él me aprecia mucho. Como te decía, me meto entonces en diseño de decoración, porque estaba más cerca todavía del arte, y empecé a trabajar haciendo perspectivas del arte y cosas así; pero en aquel momento veía que la publicidad era como un nicho que había. Faltaba gente que dibujara, entonces me metí de lleno en publicidad. Eso empezó en el año 77 y ahí fue que hice mi carrera como publicista básicamente, aplicando mis conocimientos de arte al comercio, a la creatividad.

FC: Se tiene la idea sobre los creativos que trabajan en agencias de publicidad y en los departamentos de Diseño de los periódicos, de que son artistas frustrados. O que son gente que se dedican a trabajar publicidad creyéndose artistas y como no trascienden en el ambiente artístico comienzan a cogerle odio al diseño, a la publicidad y al comercio. ¿Existe esa dualidad entre el arte por el arte y el arte aplicado al comercio?
HP: Sí existe el problema, pero hay algunos pudieron romper ese trauma como lo hizo Ramón Oviedo, o como lo hizo Hilario, que fueron dibujantes publicitarios toda la vida y luego continuaron siendo pintores. Lo que pasa, es que en aquella época había que vivir y comer de algo, y la cosa más fácil que había era meterse en un departamento de Arte de una publicitaria. En el caso mío, te diré que uno siente una pequeña frustración cuando está creando en agencias, pero es que en eso estás sometido a lo que te diga el ejecutivo de cuenta. O sea, es un arte sometido, un arte que está comercializado totalmente, que no es puro arte. No es, podemos decir una artesanía, porque es repetir cosas día a día. Imagínate estar haciendo arte todos los días para hacer páginas de supermercados o de detergentes. Hoy en día no, hoy es al revés. Ahora son tipos que conceptualizan las cosas en base a diseño, en base a diagramación y una serie de elementos. La ilustración y el arte están separados ahora, los hacen otras gentes, ya esta dividido eso, pero antes tenías que hacerlo todo. Pero quiero dejar claro que para hacer buena publicidad hay que ser artista y en muchas agencias hay muy buenos artistas, de eso te doy fe.

FC: ¿Cómo te sientes tú? ¿Pintor, caricaturista, o un artista grafico? ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
HP: Lo mío ha sido por etapas. La etapa de la publicidad ya la dejé, ni quiero saber de eso. Ahora estoy en la etapa de los muñecos, esa etapa de los muñecos yo quisiera ir bajándola en un par de años para dedicarme entonces a pintar. Para mí la gran pintura es la gran trascendencia, porque los muñecos pueden permanecer en revistas o periódicos viejos, pero la gran trascendencia se logra en la pintura. Es lo que me gusta. Yo soy pintor.
FC: Pero esos “muñecos” como tú dices, son casi estudios sociológicos del acontecer diario, y me da la impresión que, a veces, se sobreponen el artista. En el caso de Boquechivo ¿has pensado alguna vez “matar” a Boquechivo?
HP: A veces me cansa, y me cansa porque es un trabajo arduo, donde tú tienes que ser el director del teatro, tengo que poner a trabajar ese actor que está ahí. Tengo que decirle lo que él tiene que decir, tengo que someterme a su forma de pensar, igual que a Diógenes y los demás personajes. Es un trabajo duro.
FC: ¿O sea, que el personaje a veces te domina, se te sobrepone?
HP: Sí, a veces se me sobrepone, sí. Hay momentos difíciles, porque tengo siempre que mantenerlo con el mismo lenguaje, con la misma forma de pensar, equilibrado y coherente, simple ¿entiendes?

FC: ¿Y en tu producción artística libre, en tus momentos de libertad creativa, se te aparecen eso personajes por detrás, de contrabando, y te interfieren en tu creación?
HP: No, por ningún lado. Creo que no se ve ninguna de esas manifestaciones, no. Yo sé dividir mucho las cosas. En el arte yo percibo el realismo, cuando tú pones algo de ti. No soy el copista que agarra la fotografía de una modelo y la copia con todos los pelos y señales, eso tiene gente que lo hace. A mi, particularmente, no me gusta ese tipo de arte. Me gusta más la obra de arte donde tú agarras la forma humana y la elaboras, la cambias. Pones de ti, haces abstracciones.
FC: Volviendo a las caricaturas, Goya tiene en muchos de sus dibujos, y en otras obras pueden verse caricaturas. Goya trabajaba personajes de la época y los elaboraba en forma de caricaturas. Ha sido propio de los pintores, siempre, el hacer caricaturas.
HP: Sí, es cierto. El mismo Bosco también hizo una serie de figuritas rarísimas en el Jardín de las delicias que recuerdan a personajes de la época y que los trataba en función a sus intereses del momento. Pero son gentes que superaron a su época, o sea que iban por delante. Ahora lo que hay que hacer es trabajar bien, y esperar a que a la gente le guste tu trabajo.
FC: Veo que también haces esculturas en hierro. Estaba viendo una verja que hiciste aquí, es un trabajo importante. También has diseñado una silla hermosísima. ¿Trabajas la escultura?
HP: Hay personas que dicen “sólo pinte, y no haga nada más”. Yo no lo veo así, creo que el arte se manifiesta siempre, por vías diversas. Cuando el arte está dentro de ti se manifiesta en muchas formas, depende del momento. No entiendo a un pintor que pinte y no le guste la música. El artista está abierto a toda manifestación, es alguien muy sensible. Por eso se expresa en muchas formas.

FC: ¿Y cuáles medios utilizas más?
HP: Óleo sobre tela.
FC: ¿Y sobre las tendencias artísticas que hablabas antes, me decías algo sobre el realismo, sobre el realismo mágico?
HP: El realismo mágico no, me gusta mucho lo folclórico, lo autóctono. Pero me gusta manejarlo sin clichés, con cierto nivel, por ejemplo, mira este cuadro (nos enseña una de sus obras) es un guineo, le doy Caribe, pero también lo dejo en un ambiente clásico.
FC: Veo muchas mujeres en tu producción pictórica, ¿prefieres a las mujeres? Quiero decir, si prefieres dibujar mujeres.
HP: Sí, pintar hombres desnudos como que no me sale.
FC: Sin embargo, en tus caricaturas sólo sale en forma protagónica Doña Mármara, pero si salen muchos hombres como figuras principales ¿No?
HP: Sí, mira es una observación importante que me estás haciendo. Cuando hago pintura hago mujeres, y cuando hago muñecos lo que hago son hombres. No se porqué, pero me sale así. Creo que si hago humor con las mujeres podría herirles su sensibilidad y, ya sabes, las mujeres son muy susceptibles.

FC: ¿Ellas son muy susceptibles, o tú eres muy sensible hacia ellas?
HP: Quizás sea muy sensible, pero es que cada vez que hago una caricatura con mujeres tengo problemas. Quizás por eso la única figura femenina principal que tengo es a Doña Mármara, porque es una figura importante, es un doñota grandota con un marido chiquitico vuelto una porquería, que ella domina.
FC: En tu pintura veo que hay cierta influencia de Vela Zanetti, evidentemente algo de García Godoy, ¿significaron algo para ti estos dos pintores?
HP: E. García Godoy era mi abuelo, a quien no conocí físicamente, pero imagínate desde que abrí los ojos lo primero que vi fueron cuadros de él, necesariamente tengo que tener influencias de él.
FC: Hace unos días, cuando estaba preparando el trabajo sobre Puerto Rico, tú te me acercaste y estuvimos viendo algunos trabajos de artistas puertorriqueños. Recuerdo que me dijiste que en Puerto Rico hay muchos pintores que trabajan mucho sus pinturas, que no dejaban los trabajos a medias, como habían muchos lo hacían aquí, ¿crees que los pintores nuestros se desesperan mucho para vender lo que pintan, y por lo tanto no hacen un trabajo más terminado?
HP: Creo que aquí existe una tendencia que se llama “el facilismo”, si el pintor se dio cuenta de que lo que está “pegao” es hacer equis cosa, para no caer en detalles específicos, si lo que funciona es una cara redonda con dos ojitos, pues el pintor se fue por ahí. Óyeme, es como un sello gomígrafo. Para mi eso no es arte, para mi es artesanía comercial. Cuando haces una muñequita, un artesano que hace un muñequita sesenta veces al día y lo único que le sale es eso, óyeme eso no es arte. Si conseguiste ese filón y progresaste, y todo el mundo te compra, te hiciste famoso; bueno pues tú eres un hombre de éxito, vamos a decirlo así, pero creativamente hablando ya es otra cosa.
FC: Pero todo los pintores tienen sus etapas ¿no?
HP: Lo que pasa es que hay algunos que siguen en lo mismo, como con una camisa de fuerza toda su vida, porque eso es lo que “le está dejando cuartos”. Hay algunos que ya no tienen ni que firmarlo, porque ya saben quiénes son.
FC: Antonio Martorell, el pintor puertorriqueño, me comentaba que en la República Dominicana, se define mucho la pintura por el uso del óleo sobre tela, mientras que en Puerto Rico ha habido siempre un contacto con las artes gráficas, y sobre todo con el dibujo ¿crees que el dibujo ha faltado en el país y eso afecta la producción más terminada?
HP: Mira, el buen dibujo creo que es fundamental en cualquier pintor. No te estoy diciendo que tenga que ser un dibujo académico, realista totalmente, como lo hacía un Miguel Ángel, no, pero en el dibujo, debes conocerlo, esa es la partida, no puedes ser cirujano plástico sin ser médico. Tienes que comenzar de la base, por eso es que ves a un Oviedo magistral, pero es que Oviedo tuvo una base, es un dibujante tremendo, entonces sabe hacer abstracciones. Pero es verdad que hay un carencia de eso, por eso es que le llamo “facilismo”. Ahora cualquiera se mete a pintar, cualquiera hace un garabato, un “tollo” y se hace llamar “Maestro”.
FC: ¿Hay demasiados pintores ahora?
HP: Hay muchos, hay demasiados como dices. Y a veces aparece un galerista o un crítico de arte y le monta un espectáculo y lo ponen a un nivel estrastoférico, a alguien sin valor alguno.

FC: ¿Quién los lleva? ¿Los galeristas o la prensa?
HP: Hay de todo. Los galeristas, la prensa, la sociedad, los críticos. Es un conjunto un poco complicado.
FC: ¿Los galeristas están haciendo un daño al arte con eso?
HP: Lo que pasa es que hay galeristas que siempre piensan con los mismos patrones, y hay pintores que no trascienden por que los galeristas no pueden entenderlos. Lo mismo pasa con los críticos.
FC: Pero es que el trabajo del galerista es vender, ése es su negocio. No hacerlo sería suicidarse.
HP: Claro que ese es su negocio, pero deberían de trabajar otro tipo de arte, no sólo el arte de vanguardia o contemporáneo que vende todo el mundo. El galerista quiere vender lo que el otro vende, sin mucha imaginación. Quizás si tuvieran más imaginación venderían más, pues venderían valores nuevos y enriquecerían el medio. Cuando te dicen: yo tengo un Ulloa 20x40 lo ven como metros, no como un Ulloa. Lo que están vendiendo es yardas de tela. No, eso no puede ser así. Un Yoryi no importa de qué tamaño sea, es por ser un Yoryi bien trabajado que tiene su trascendencia.
FC: En nuestro país existe un grupo de clásicos, digamos Leopoldo Navarro, Sisito Desangles, Celeste Woss, Clara Ledesma, Bidó, Yoryi, Ada Balcácer, Guillo, ¿con cuáles te sientes a gusto?
HP: Te digo la verdad me gustan mucho las pinturas de Bidó. Porque para mi Bidó es el símbolo de la pintura dominicana.
FC: ¿Por qué?
HP: Porque donde quiera que tú pongas un cuadro de Bidó se sabe que es él, y que es dominicano. Tiene personalidad. Es grandioso.
FC: ¿Y Oviedo?
HP: Oviedo es otro gran pintor, pero sus temas son más universales, nuestro universal. Habría que ver si en Argentina conocen a Oviedo, pero Bidó es más de aquí, no sé si por sus tonos, sus colores, por ese mamey que utiliza, es que lo siento que es de aquí.
FC: ¿Y Yoryi?
HP: Yoryi es un típico dominicano, es un costumbrista. Pero tú no puedes decir el cuadro tal, no tiene un gran cuadro que lo represente. Yoryi no dejó ese trabajo que uno siempre recuerda cuando habla de un
pintor.
FC: ¿Un artista tiene una gran obra que lo define?
HP: No necesariamente. Pero es que también tiene que tener gente que lo lleve, un gobierno que lo ayude, que le den más trascendencia, y el pobre Yoryi no lo tuvo. Se acostumbró a hacer el paisajito, la mujeres en el campo; muy bonito porque hay que decir la verdad, tremendo pincel. Pero no tiene esa gran obra, quizás el retrato del campesino, pero no sé... como que le falta algo.
FC: Cuando tu hablas de que Bidó es el que más representa a la República Dominicana, ¿lo dices porque entiendes que lo que Bidó hace, la pintura que Bidó hace, los colores que usa, realmente representan más a la República Dominicana que cualquier otro pintor?
HP: Más que eso, te podría decir que es el icono de la pintura dominicana.
FC: ¿Para ti sería el Pintor Nacional?
HP: Yo diría lo que te acabo de decir, que es el pintor icono de la República Dominicana, sin temor a equivocarme. Su forma de combinar los colores, su forma de hacer los gráficos, porque es un grafista, tremendo grafista, para mi es primero grafista y después pintor. Yo me acuerdo en una exposición de historia dominicana, en la Galería de Arte Moderno creo que fue, yo hice un trabajo de la conquista, los españoles, los indios, etc., y Bidó hizo la dominación haitiana. Cuando tu ves ese cuadro, te dices, ¡ese es Bidó!, y es una dominación haitiana, o sea que el tipo sabe trabajar.
FC: Hace un momentito comentaste que a Yoryi Morel el Gobierno no le ayudó, de que no tenía recursos, que casi hasta para comeer necesitaba pintar y vender, ¿crees que los gobiernos deben de ayudar?
HP: Claro que sí hay que apoyar a las academias, a los museos. Hay que hacer bienales, aunque últimamente las bienales se han dedicado sólo a premiar arte contemporáneo de escaso valor, parece que la consigna es “mientras más raro, mejor”.
FC: ¿Qué piensas sobre el arte contemporáneo?
HP: El arte contemporáneo es bueno, cuando es bueno, pero es que no todo esos montajes absurdos son buenos. Hay gente que hace cosas buenas e interesantes, no se puede uno encerrar con etiquetas de que el arte contemporáneo es bueno o es malo, hay de todo.
FC: ¿La mayoría es buena o la mayoría es mala?
HP: La mayoría es mala. Por ejemplo esas vainas que hacen ahora que son como instalaciones, ¿cuál es la trascendencia de eso?, o sea tú pones 40 latas y 40 piedras encima y te dices ¿qué es eso? ¿Cómo vendes eso, dónde lo colocas? Creo que lo más trascendental es la pintura, es más fácil de venderla, más fácil de colgarla, más fácil en todo, todo son ventajas.
FC: Háblame de la inspiración, evidentemente tu tienes mucho trabajo, pero ¿cuándo te llegan las ideas qué haces con ellas?
HP: Las dibujo, hago bocetos, formas para luego trabajarlas en detalle. Muchas veces tengo la vagancia del pintor y se me van, porque quizás no me haya puesto a trabajar de inmediato.

FC: ¿Y no temes que tu trabajo de publicitarias, de caricaturas haga que la gente te etiquete?
HP: Me van a etiquetar como sea, me van a decir eso lo hizo Boquechivo, que ya es el apodo mío. En estos días me sucedió algo gracioso, yo hice un trabajo para las Fuerzas Armadas, un Luperón con su caballo, y un ex secretario dijo: “Pero ven acá este Boquechivo sí jode, ¿fue él quien pintó ese cuadro ahí atrás? ¡Cómo va a ser!”, y le dijeron “Sí, fue él mira la firmita allá abajo”.
FC: De todos los caricaturistas ¿cuál tu crees que sea el mejor?
HP: De los que llegue a ver y vivir está, Miche Medina, que trabajaba en la revista Cachafú. ¿Qué es un caricaturista?, es un representante humorístico de una situación social, un sociólogo grafico, pero tiene que tener humor porque si no, no sirve, entonces ¿qué es la caricatura? Dos cosas, gráfica y concepto, los dominicanos se olvidan del concepto y se enfocan sólo en el dibujito.
FC: ¿Qué crees que sea más importante el mensaje o el dibujito?
HP: Son dos escuelas, en Estados Unidos la revista Max, que es una revista de humor, ahí todo esos ilustradores, y son tremendos dibujantes, y es un éxito esa revista, pero sin embargo, tú agarras un Rius, de España, que el dibujito es un porquería, y es todo un éxito, o sea que depende de muchas cosas y de las circunstancias. En Argentina, ahora, no dominan tanto el dibujo o no le ponen tanta escuela, ni tanta terminación lo hacen muy superficial, pero lo que están diciendo es fuerte y llega.
FC: ¿O sea que lo importante es el mensaje?
HP: Lo que se recuerda, porque eso es lo relevante, porque después tu no te vas a recordar que los zapaticos estaban bien pintados o no, eso no importa, lo que queda es el residuo conceptual.
FC: ¿En la pintura es lo mismo?
HP: La pintura es un conjunto. Recoge las formas y la aplicación de las técnicas, porque a veces tú sientes que quieres hacer un gran trabajo, por ejemplo, en el realismo, no todo el mundo sabe pintar la carne. Entonces cuando no lo saben, tratan de hacer un supuesto arte moderno y lo que están haciendo es tapando las deficiencias con una serie de cosas por encima, y si se ve agradable, se vende.
FC: ¿Cuándo se considera una obra terminada?
HP: Cuando te satisfaga a ti.
FC: Gracias Harold.
HP: ¡Miriam dámele un mangú con huevos a esta gente tan simpática!
Por Fernando Casanova | Fotos: Ricardo Rojas
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