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Háblenos un poco sobre el arte puertorriqueño o sobre el arte en Puerto Rico, ¿cree usted que existe un arte puertorriqueño con características propias?
Características propias tiene el arte de cualquier país, que desde tiempo inmemorial se alimente tanto de lo propio como de lo ajeno, por supuesto que tiene características propias y que no le son propias; pero que se han hecho puertorriqueñas y universales.
A partir de año 1936 vinieron muchos pintores españoles al Caribe, me parece que aquí también marcaron una influencia importante. En Santo Domingo estuvieron José Vela Zanetti y Granell, quien también vivió en Puerto Rico, entre otros. ¿Dejaron huellas estos pintores españoles?
Es el exilio español del 36, aquí existió Granell, el sí fue importante.
¿Y usted maestro, sus influencias cuáles han sido?
AM: ¿Mis influencias?, infinitas; pero te diría que mi principal influencia fue el maestro Lorenzo Homar, gran grabador, caricaturista, dibujante, diseñador, y pintor puertorriqueño, él ha sido mi principal maestro dentro de muchos tanto, de aquí como del extranjero. Creo que todo lo que uno mira, que uno aprecia, uno aprende y todo ello se convierte en su maestro al instante.

Diego Rivera decía: “si te gusta mucho imítalo, aunque sea para que te quites ese embrujo de encima”.
Ni siquiera para que se me quite, sino para que se me quede, para que quede bien integrado, que se queden todas las demás influencias para las que uno vive y con las cuales uno crece.
Usted conoce perfectamente el arte en Puerto Rico, la pintura, y por lo que me han dicho conoce también la República Dominicana, ¿cuál sería la diferencia entre los pintores puertorriqueños y dominicanos, hay alguna diferencia?
AM: Mira, La pintura dominicana tiene un desarrollo muy largo, y tuvo por lo menos, en un tiempo, una influencia mucho más directa de la escuela francesa en particular la de París. Nosotros fuimos primero de la orientación de Madrid a otro lugar como el centro metropolitano de Nueva York. La Academia San Fernando por un lado y toda la corriente neoyorquina, entre ellas el Brooklyn Institute, la Liga de estudiantes de arte de Nueva York.
¿y la diáspora puertorriqueña, todas esas tendencias que viven en Nueva York y en todo Estados Unidos, influyen su trabajo e influyen en la isla?
AM: Si mucho, sobre todo recientemente. En las ultimas décadas, antes no tanto, antes casi nada. Antes estábamos más divididos, no había una relación tan directa; pero ahora si, hay muchos ir y venir. Ya no hay una tan marcada diferencia entre el aquí y el allá, hay una corriente mas fluida entre el aquí y el allá, como también la hay en términos con los artistas de Nueva York y Santo Domingo. Ahora las distancias son menos, ahora hay un ir y venir constante que establece otro tipo de influencias, más que influencias digamos que es una interacción.
Pero volviendo al tema anterior, ¿hay mucha diferencia entre los pintores puertorriquenos y dominicanos o no?
En la República Dominicana, hasta hace poco la pintura era lo que dominaba, ahora se ha diversificado más con la inclusión de la gráfica, de las instalaciones, del performance, etc. En Puerto Rico hemos tenido una tradición gráfica desde más temprano que en la República. Desde los años 50 hay una gran tradición grafica aquí, tal vez tardó un poco más en desarrollarse en Santo Domingo.
¿A qué se debe eso?
Eso es en gran a medida de una orientación que ustedes tenían. Tenían una burguesía nacional pujante, adinerada, que compraba un ejemplar, mayormente pintura y escultura, mientras que aquí se generó un mercado de clase media, clase media alta con no tantos recursos económicos, y un mercado hábil para la obra gráfica que era más barata. Cuando yo fui a exponer a Santo Domingo por primera vez, a la Galería Imagen, tuve que subir mis precios, aún estando yo en un país del dólar, y siendo República Dominicana un país con una economía más deprimida que la nuestra, pues me hicieron subir los precios porque el precio del arte en la República, era más alto que en Puerto Rico.
¿Era más alto o se valoraba más?
No, era una cuestión de precio. En la obra la valorización esta en dólares y en centavos.
Evidentemente lo habrán presionado los galeristas ¿no?
No me presionaban, es que era la realidad del País en ese entonces.
¿Y entre los galerista puertorriqueños y dominicanos ve diferencias, también?
Bueno, yo hace tanto tiempo que no voy a exhibir en Santo Domingo, dígase desde los años 70 que fue mi última exposición allá, creo que fue en el año 1979.
¿Y la relación de ustedes con los galeristas puertorriqueños como es?
AM: Bueno, yo tengo una relación muy buena con mi galerista que es Silvia Villafaña, de la galería Petrus.
¿Que usted les recomendaría a los pintores jóvenes en su relación con los galerista?
Yo no les digo nada, simplemente les digo éste axioma que lo tomo por verdadero “Que es más fácil pintar un cuadro que vender un cuadro; que es mas fácil vender un cuadro que cobrar un cuadro”.
¿Maestro, usted querría decirle algo a los pintores y a los artistas dominicano?
AM: Que gocen trabajando, que es la única ruta al éxito, el éxito es el trabajo mismo. No es el reconocimiento ni vender la obra, es sobretodo disfrutar de esas horas que uno pasa laborando en el taller.
Gracias Maestro en nombre de Mirada al Arte.
AM: Gracias a ustedes por la oportunidad y por venir a Puerto Rico a saber un poco más de nosotros.
Por Esteban Antolín