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El Hombre de Vitrubio que Leonardo da Vinci dibujara en 1492, fecha memorable por muchas cosas, se ha convertido en la representación del dibujo por antonomasia. Ese dibujo, también llamado Homo cuadratus va acompañado de notas anatómicas, y es el parámetro para las proporciones del cuerpo humano .
El dibujo es la base de toda enseñanza en las escuelas de pinturas; sin su conocimiento y dominio pocas posibilidades tiene un artista talentoso de poder expresarse, pues le faltaría el equivalente al abecedario para un poeta.
Es errónea la idea de que sólo sirve como herramienta de trabajo, como boceto, apunte o recordatorio para la pintura, la escultura, o el grabado. Con el dibujo se pueden expresar todas las ideas estéticas, filosóficas o abstractas, por lo que un artista podría manifestar toda su capacidad creadora sólo con el dibujo. Los recursos del claroscuro, las variaciones tonales de las acuarelas, las formas del grafito, las imprecisas tramas del papel, la fuerza del trazo continuo hecho con emotividad son algunos de los encantos inherentes al trabajo en el dibujo.
Un simple vistazo a los grandes pintores universales nos muestra que una gran parte de su producción fue de dibujos. En el caso de Picasso y como pudimos ver en su Caisse a remords, toda esa producción, como dice el catálogo de Bancaja “se la ha comparado con un diario íntimo, pues refleja todas las etapas de su vida y los diversos estilos con los que experimentó. El hilo común que une todas las estampas no es más que la mano creadora de Picasso y su capricho”.
Hemos tenido la suerte de que en el Museo de Arte Moderno dominicano se presentaron importantes exposiciones de dibujos y grabados, entre ellas son memorables las “Crónicas de Papel” que trajo el Instituto Valenciano de Arte Moderno –IVAM– y la ya mencionada Caja de Remordimientos de Picasso propiedad de Bancaja.
Elizam Escobar, pintor puertorriqueño muy conceptual, nos dice sobre el dibujo que… “El dibujo posee, como la pintura, diversas manifestaciones y niveles. Se puede dibujar y pintar simultáneamente o comenzar a estructurar la composición solamente dibujando y de ahí partir a desarrollar la obra pictórica. Decirle “herramienta” puede connotar instrumentalismo, pero el arte, en todas sus vertientes, debe ir más allá de cualquier modo de subordinación. Sin duda, el dibujo, en cualquier medio, es tan válido como cualquier otra técnica o género. Una obra de arte es independientemente de sus componentes. Por ejemplo, una pintura o cualquier otra manifestación plástica, no es necesariamente una obra de arte. La obra surge en base al conocimiento técnico y la sensibilidad estética. Sin embargo, es su especificidad, en el sentido de su sabiduría simbólica, lo que la hace volar más allá del conocimiento técnico o cualquier ideología estética. ¿El trazo es continuo, o sea se hace de un tirón? Todo dependerá del método específico que se utilice en la realización del trabajo. No hay fórmulas, o mejor dicho, tan pronto una ejecución dependa de una, la obra de arte comienza a dejar de serlo. El proceso es siempre determinado o sobredeterminado por lo que se encuentra. Para muchos artistas, el dibujo es la base de las artes plásticas. Muy bien. Pero no pienso que se pueda entender el dibujo meramente como una estructura invisible para sostener otra cosa, o de separarlo de pintura o de sólo verlo como trazos sobre papel. El dibujo existe o puede existir en diversos soportes o espacios, y ser ejecutado en diversos medios y técnicas. Por otro lado, hoy resultaría muy difícil establecer teóricamente cual sería exactamente la diferencia entre dibujo y pintura. Inténtelo.”
El talentoso Omar Molina, quien tiene una serie de dibujos impresionante, nos dice que “El dibujo es tan o más importante que la pintura, porque es la esencia, es el punto de partida de una obra de arte. El dibujo más interesante es aquel que lo comienzas y no te detienes, que lo haces de un tirón, porque cuando te detienes a buscar referencia sobre el tema, entonces el trabajo se pone rígido y más conceptual por lo tanto menos espontáneo. A mí me gusta la tinta y, a veces, auxiliado con acrílica sobre papel, pero sobre cualquier papel, pues a veces tienes una idea que no la puedes dejar y coges una servilleta, una carpeta o un papel Manila y te lanzas a dibujar para aprovechar ese momento mágico. El material será el que encuentres en el momento. Al dibujo no se le puede tener miedo, todo lo contrario, hay que trabajarlo día a día.”
Cuando mueves un instrumento para dibujar, dejas un rastro, dejas una idea, te dejas a ti mismo. El dibujo eres tú en esencia.
De acuerdo con las notas de Leonardo da Vinci, en el Hombre de Vitruvio se dan las siguientes relaciones:
Una palma es la anchura de cuatro dedos.
Un pie es la anchura de cuatro palmas.
Un antebrazo es la anchura de seis palmas.
La altura de un hombre son cuatro antebrazos (24 palmas).
Un paso es igual a cuatro antebrazos.
La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura.
La distancia entre el nacimiento del pelo y la barbilla es 1/10 de la altura de un hombre.
La altura de la cabeza hasta la barbilla es 1/8 de la altura de un hombre.
La distancia entre el nacimiento del pelo a la parte superior del pecho es 1/7 de la altura de un hombre.
La altura de la cabeza hasta el final de las costillas es 1/4 de la altura de un hombre.
La anchura máxima de los hombros es 1/4 de la altura de un hombre.
La distancia del codo al extremo de la mano es 1/5 de la altura de un hombre.
La distancia del codo a la axila es 1/8 de la altura de un hombre.
La longitud de la mano es 1/10 de la altura de un hombre.
La distancia de la barbilla a la nariz es 1/3 de la longitud de la cara.
La distancia entre el nacimiento del pelo y las cejas es 1/3 de la longitud de la cara.
La altura de la oreja es 1/3 de la longitud de la cara.
Por Fernando casanova | Fotos: Mirada al arte